la palabra en la punta de los dedos.
Tengo desmayada entre mis manos una palabra herida. Intento revivirla cuando es de noche, pero es imposible pronunciarla.
Alguien le ha disparado con un silencio enorme, alguien la ha arrancado de su momento-espacio, desangrándola, impidiéndole la posibilidad del sonido o de la tinta, negándole su posibilidad de tomar forma.
Esta palabra que ahora yace, desinflada, entre mis dedos, desaparecerá sin haber dejado huella, sin haber tenido la oportunidad de enfrentarse a otra; morirá junto con la intención que la parió. Y el sujeto-útero que las creó se ahogará un poco más por el amontonamiento de cadáveres-letras.

Meneame
del.icio.us
La angustia de abrir los ojos y entender