lexiarquía
Sometida al despotismo de las palabras, del que disfruto. Gozo de su poliarquía. Me desnudan y me rodean entrópicamente en un caos que tiene atisbos de perfección; giran cósmicamente alrededor mío que soy su eje, su gravedad.
Las miro sumisa, deseándolas, confiando en su decisión soberana; las dejo que penetren todos mis orificios y que se entrecrucen con mis sentidos para elevarse; que copulen con mi imaginación para crear una especie perfecta.
Las siento vehículos de existencia, verbo-transportaciones que me estiran psíquicamente, enunciándome, pronunciándome.
Dan vueltas, preciosas, dignas de ser admiradas por mi, que me siento voluntariamente súbdita. Giran en un espacio que es transparente, inerte, hasta que ellas salen por mi boca para modificarlo.
Una vez que me han impregnado, me mueven, se sacuden dentro mío hasta que mi necesidad las dispara hacia una cadena más perfecta.
Tef.

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