Poder sin verdad vs. Verdad sin poder
La Modernidad trajo consigo nuevos escenarios sociales en los que la masa debe aparecer para ser. La calle, la plaza pública, el Parlamento, escenarios representativos de la sociedad en donde la aglomeración tiene la voz cantante. Pero con el avance tecnológico, comenzó a ser importante que estos escenarios aparezcan en otro espacio, el de los medios de comunicación.Los medios masivos cumplen un papel cada vez más relevante en nuestra sociedad, generan opinión pública, instalan una agenda de temas sobre los que la gente discute en su vida diaria, representan el apoyo o la disconformidad del pueblo al sistema, se constituyen como un nuevo escenario público y son la columna vertebral de una república.Pero para que los medios informativos realmente sean orgánicos a la sociedad, debe existir una oferta variada, democrática. La gente debería tener acceso a diferentes opiniones y enfoques de la realidad.En nuestro país, con una anacrónica ley de radiodifusión rigiendo las oficinas de los media, no existe la multiplicidad de emisores. Sólo algunos multimedios nos informan, nos dicen sobre qué temas debemos pensar cada semana, cada día.El ser humano se construye a través la alteridad, del otro que también interpreta nuestro contexto. Nos construimos dialógicamente como sujetos. ¿Qué pasa cuando la mirada que nos construye–sobre todo en la actual sociedad de masas, hiper acelerada y donde sólo recibimos información de la televisión o de Internet–es la de los medios? ¿Desde dónde nos construimos si los otros, los emisores (quién dice) son sólo dos o tres? La información está siendo filtrada constantemente por los medios, según la conveniencia de los grandes inversores o padrinos políticos que colaboren con ellos. Nuestra sociedad necesita más democracia en el acceso a la producción de información. Es paradójico que en una época de grandes avances en cuanto a medios comunicativos, una de las pocas maneras de producir información independiente sea a través del anonimato de los blogs, porque el dominio de los grandes medios siguen teniéndolo empresarios que bregan por imponer su mirada de la realidad.Miles de acontecimientos son omitidos o alterados por los medios de comunicación. Aún hoy, el conocimiento sigue ligado al poder y recibimos sólo una verdad de los hechos, la verdad de quienes financian la información.Si seguimos a este ritmo, el gran ojo orwelliano no está tan lejano. Tendremos que resistir mediante las miradas plasmadas en recónditos espacios de la web, hasta que la democracia corone una nueva ley acorde a nuestras necesidades.
Tef.

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