TELOS: Expresión
Las corcheas las penetraban. Las negras y semicorcheas se prendían de sus cabezas y las sacudían. La clave de sol, enredada en sus cabellos, construía con las blancas un pentagrama anacrónico que realentaba la circunstancia exterior y hacía más placentero el estado interno.
Ellas permanecían sentadas, envueltas por el humo de un sahumerio que flotaba entre las notas marcando un tiempo, un presente, un allí-ahora, una armonía.
La respiración se convertía en la única experiencia. Todo estaba ensamblado, ellas también eran parte de ese engranaje natural, se sentían parte, partícula; levitaban dentro de todo el gran órgano que se habían fabricado para ellas solas.
Algo exquisito comenzó a brotar de sus bocas. Siguieron calmas, sabiendo que eso saldría sólo, sin problemas. Aquello pugnaba entre los dientes y la lengua, empujaba los labios y de pronto asomó su circularidad. Una pequeña redonda salía de la boca de cada una de ellas, contando (cantando) cuatro tiempos. Se había engendrado en su órgano, el que ellas se habían creado y del que ellas fueron células.
Tef.

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